Festival Iberoamericano de Teatro
Por Paula Soldini
Por primera vez La Plata actó como subsede del encuentro 1° Festival Iberoamericano de Teatro. Las muestras que se vieron hablan de un trabajo en grupo a partir de temáticas sociales propias, comunes a los pueblos de Latinoamérica que ejercen el teatro desde los bordes.
"El teatro es una forma de comunicación entre los hombres; las formas teatrales responden siempre a necesidades sociales bien determinadas. El espectáculo se hace para el espectador y no el espectador para el espectáculo". Estas son palabras del teórico teatral brasileño Augusto Boal y es en este sentido como se puede pintar el abanico de productos presentados en el 1° Festival Iberoamericano de Teatro. Cumbre de las Américas, llevado a cabo entre el 5 y 15 de octubre en la ciudad de La Plata.
Fue el grupo argentino La Cuarta Pared el que a raíz del Festival Iberoamericano que se desarrolla en Mar del Plata desde el año 2005, logró desplegar su creatividad para instalar por primera vez una subsede del mismo en la ciudad conocida por sus largas diagonales. Los vínculos logrados en quince años de trayectoria, más especialmente a partir de las siete giras internacionales que le permitieron recorrer veintisiete países, facilitaron la convocatoria y posterior participación de Polonia, País Vasco-España, Ecuador, Brasil, Perú, Republica Dominicana, Chile y compañías de Argentina.
La diversidad manifiesta radica en la particularidad de los grupos, su historia, las distintas miradas sobre el teatro como concepto, como puesta y sobre el valor de la creación en sí.
Esa multiplicidad es la esencia de los Festivales, morada del encuentro físico y simbólico del intercambio cultural. Según lo definió el dramaturgo Patricio Vallejo Aristizábal, director de la compañía ecuatoriana Contraelviento "En principio los festivales para América Latina corren el riesgo de que se pierda el encuentro, pero como concepto es precioso porque es la fiesta del teatro. Cuando acontece que en un sitio se rompe la rutina de la vida cotidiana y por diez días se logra trastocar y convertir ese espacio en una fiesta entonces es bienvenido. Nosotros somos un poco como las comunidades primitivas ecuatorianas, viajamos con un regalo; llevamos el espectáculo para buscar un encuentro."
En la búsqueda de la propia identidad cada grupo consigue formular una posición respecto del rol social y político que el teatro debe explorar como herramienta de comunicación.
Las distintas temáticas se conjugan en un fuerte compromiso social.
El
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